El país vecino, un gran desconocido. Día 2.

Es hora de levantarse.
Nos preparan un magnífico desayuno, pan de pita, mermelada natural, zumo de naranja y té o como lo llaman graciosamente aquí “WISKI BEREBER”, nos vamos a buscar nuestras motos o lo que quede de ellas… Bueno pues están enteras y han estado bien cuidadas, después de pelear el precio conseguimos que nos dejen la noche de parking de las tres motos en 150 dirham, unos 15€, no está mal para toda la noche en parking privado jejejeje.

Salimos de la ciudad, dirección Ouarzazate, hoy será todo por carretera secundaria e incluso alguna pista sorpresa. Nos adentramos en la montaña, cada km que hago en este país me enamora más, qué paisajes, se respiera aire puro, ya empezamos a cruzar los pueblos pobres, donde las mujeres van cargadas como vacas desde primera hora del día, los niños andan por la carretera con una especie de mochila vieja, camino a la escuela que suelen estar situadas a las afueras, ya estamos en el verdadero Marruecos.
Casas de barro.
Zonas de rectas interminables y con poca vegetación a los lados, ya nos acercamos a lo que conocemos como desierto.
Ourzazate o el Hollywood Marroquí, aquí están los estudios de cine más grandes del mundo donde se rodaron películas como la de Gladiator. Pasamos de largo, ya que hay poco que ver aquí aparte de viejos escenarios y queremos llegar pronto a Merzouga para poder rodar por las dunas y ver el anochecer desde la cima de una de ellas.
En casi todas las entradas y salidas de pueblos o ciudades hay control policial, control de velocidad que hay incluso que pararse, nosotros por suerte no tenemos problema.
Hora de comer, y volvemos a usar la terraza de algún bar de gasolinera para sacar nuestro banquete, como aquí no se puede consumir alcohol compramos unos refrescos para acompañar el bocadillo de jamón, que para ellos está prohibido pero para nosotros no. Volvemos a la carretera, es la hora de salir del colegio y volvemos a encontrarnos niños, algunos pequeños andando por la carretera camino a casa, algunos saludan y se quedan impresionados al vernos.
Llegamos a Merzouga, el hotel de Ali un buen amigo de Paco, nuestro guía, será donde pasemos la noche, llegamos a las 4 de la tarde, sin descargar ni nada cogemos las motos y nos vamos a las dunas, lo que parecía una diversión se convierte en un suplicio, creíamos que iba a ser fácil pero en el primer tramo de arena quedamos hundidos y atrapados, falta de experiencia, somo novatos en este terreno, después de más de media hora intentando salir, empujando y sudando como pollos volvemos al hotel, descargamos las motos, soltamos todo en las habitaciones, tengo el corazón a mil por hora, que mal lo he pasado con tanta calor y tirando de las motos, una ducha fría, colocamos el bañador y a darnos un baño en la piscina, que placer darnos un baño en mitad del despierto.

Magnífico lugar, quedo enamorado.

Después de un descanso en la piscina ahora toca divertirse sin sorpresas, cambiamos las motos por un quad. Que divertido esta siendo las dunas con los quads. Está cayendo la tarde y subimos a la gran duna para ver la caída del sol, me quedo sin palabras para describir el momento.
Una cena con platos típicos de aquí; de primero sopa bereber (sopa picante con garbanzos, lentejas, fideos y verduras) de segundo Tallin de ternera acompañado de vino español, de postre fruta y todo esto bajo la luz de unas velas en la terraza junto a la piscina.
Un poco de repelente para mosquitos y nos vamos a la cama, ha sido un día increíble.

Desierto de Merzouga.

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